Infantojuvenil y familias
Un apoyo para tu hijo
y para vosotros también
Un apoyo para tu hijo y para vosotros también
Cuando un niño o adolescente no está bien, muchas veces se nota en casa antes que en ningún sitio: cambios de humor, dificultades en el cole, tensión familiar o preocupación constante.
En Logopsico acompañamos a niños, adolescentes y familias con un proceso claro y adaptado a cada etapa.
Si estás aquí, puede que te suene algo de esto
Cambios de ánimo
Irritabilidad, tristeza, apatía o explosiones emocionales.
Dificultades en el día a día
Problemas de concentración, sueño, alimentación o rutinas.
Colegio e Instituto
Bajada de rendimiento, rechazo escolar, presión o ansiedad ante exámenes.
Relaciones
Conflictos con amigos, aislamiento, inseguridad o dependencia del grupo.
En casa
Discusiones frecuentes, límites difíciles, sensación de “no sabemos cómo ayudar”.
Malestar sin explicación clara
Preocupaciones, miedos, somatizaciones (dolor de barriga, cabeza), tensión.
Evita / se apaga
Evita planes, se aísla más, o parece “desconectado” de lo que antes le interesaba.
Miedos en el cuerpo
Aparecen síntomas como dolor de barriga, de cabeza, náuseas o tensión, especialmente antes del cole o en momentos de presión.
No hace falta tener el diagnóstico perfecto. Empezamos por entender qué está ocurriendo y qué necesitáis como familia.
Elige el tipo de acompañamiento que
mejor encaja con vuestra situación
Cada niño y cada familia son únicos. A veces el malestar está en el niño o adolescente; otras veces, la dificultad principal está en la convivencia, los límites o el desgaste familiar. También puede haber factores de desarrollo que conviene revisar.
Terapia infantojuvenil
Para niños y adolescentes con ansiedad, cambios emocionales, dificultades escolares o relacionales, baja autoestima, conflictos, miedos o bloqueos.
Asesoramiento a familias
Para mejorar la convivencia, ajustar límites, entender conductas, reducir discusiones y recuperar seguridad como adultos de referencia.
Reflejos
primitivos
Para valorar si hay factores del neurodesarrollo que estén influyendo en aprendizaje, coordinación, regulación emocional o atención, y trabajarlos de forma específica.
Rutas rápidas según lo que estás viviendo
No siempre es fácil ponerle nombre, por eso vamos a intentar ayudarte a identificar tu situación:
Cuando la adolescencia pesa más de lo normal (y en casa se nota)
Si últimamente hay más tensión, cambios de humor, desconexión o preocupación constante. A veces no es “una fase”: es una etapa que necesita guía, calma y herramientas para que vuelva el equilibrio.
– Hay cambios de ánimo (irritabilidad, tristeza, apatía) y no sabéis cómo abordarlo.
– La comunicación se atasca: habláis y acaba en discusión, silencio o distancia.
– El instituto/cole pesa: presión, bajada de rendimiento, bloqueo, falta de motivación o ansiedad ante exámenes.
– Se aísla más o evita planes y cosas que antes disfrutaba.
– Hay inseguridades: comparación, autoestima baja, miedo al juicio o a “no encajar”.
Si no te identificas con estas rutas, o dudas entre dos rutas y no lo tienes claro, agenda una llamada y lo solventamos contigo.
¿Cómo empezamos?
Agenda tu llamada
Puedes agendar una breve llamada informativa sin coste ni compromiso.
Este primer contacto nos permite escucharte, orientarte y resolver tus dudas. También valoramos qué profesional del equipo puede encajar mejor contigo.
Es un espacio sencillo y cercano para que puedas decidir con tranquilidad si quieres dar el siguiente paso.
Primera sesión
En el primer encuentro comenzamos a comprender lo que te está ocurriendo.
Exploramos tu situación actual, tu historia y aquello que hoy te genera malestar. La sintonía terapéutica es fundamental, por eso este espacio también sirve para que valores cómo te sientes en el proceso.
Sentirte en confianza es el inicio del cambio.
Plan personalizado
Una vez entendida tu situación, definimos una dirección de trabajo clara y adaptada a tu ritmo.
Establecemos objetivos y una hoja de ruta que te permita saber qué estamos trabajando y hacia dónde nos dirigimos.
El proceso es estructurado, pero flexible.
Seguimiento y autonomía
Te acompañamos en la integración de herramientas y cambios en tu día a día.
El objetivo no es generar dependencia, sino ayudarte a desarrollar recursos propios para sostener tu bienestar con mayor seguridad y equilibrio.
Agenda tu llamada
Puedes agendar una breve llamada informativa sin coste ni compromiso.
Este primer contacto nos permite escucharte, orientarte y resolver tus dudas. También valoramos qué profesional del equipo puede encajar mejor contigo.
Es un espacio sencillo y cercano para que puedas decidir con tranquilidad si quieres dar el siguiente paso.
Primera sesión
En el primer encuentro comenzamos a comprender lo que te está ocurriendo.
Exploramos tu situación actual, tu historia y aquello que hoy te genera malestar. La sintonía terapéutica es fundamental, por eso este espacio también sirve para que valores cómo te sientes en el proceso.
Sentirte en confianza es el inicio del cambio.
Plan personalizado
Una vez entendida tu situación, definimos una dirección de trabajo clara y adaptada a tu ritmo.
Establecemos objetivos y una hoja de ruta que te permita saber qué estamos trabajando y hacia dónde nos dirigimos.
El proceso es estructurado, pero flexible.
Seguimiento y autonomía
Te acompañamos en la integración de herramientas y cambios en tu día a día.
El objetivo no es generar dependencia, sino ayudarte a desarrollar recursos propios para sostener tu bienestar con mayor seguridad y equilibrio.
¿Qué buscamos en terapia?
Entendimiento
Entender qué está sosteniendo el malestar (y qué lo alivia)
Recuperación
Mejorar la regulación emocional y las habilidades para el día a día
Regulación
Reducir tensión en casa y aumentar la sensación de seguridad
Patrones
Fortalecer comunicación, límites y vínculo
Autonomía
Que el niño o adolescente recupere recursos y confianza
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Cómo sabemos si “esto es para terapia” o es algo normal de la edad?
Cuando el malestar se mantiene en el tiempo, interfiere en el colegio o instituto, el sueño, las relaciones o la convivencia, suele ser buena idea pedir orientación. A veces es parte del desarrollo, y otras veces se ha instalado un patrón que conviene ordenar cuanto antes.
¿Y si mi hijo no quiere venir o dice que “no le pasa nada”?
Es frecuente, sobre todo en adolescencia. No forzamos. Os ayudamos a plantearlo de una manera que reduzca resistencia y, si hace falta, empezamos trabajando con vosotros para mejorar la situación en casa y abrir camino.
¿Cuánto suele durar el acompañamiento?
No hay un único tiempo. Depende del motivo de consulta y de los objetivos. Al principio definimos un foco de trabajo y revisamos avances periódicamente para ajustar el plan y la frecuencia.
¿Tiene que participar mi hijo en las sesiones desde el principio?
Depende del caso. A veces es útil empezar con una sesión con la familia para entender el contexto y dar pautas iniciales. Otras veces conviene que el niño o adolescente tenga su propio espacio online desde el inicio. En la llamada inicial os orientamos sobre el mejor punto de partida.
¿Qué papel tenemos las familias en el proceso?
Sois parte importante. Según el caso, haremos sesiones con el niño o adolescente, con la familia o combinadas. La idea es que haya coherencia entre lo que se trabaja en sesión y lo que ocurre en el día a día, sin culpabilizar a nadie.
¿Cómo es la primera sesión y qué podemos esperar?
La primera sesión sirve para entender qué está ocurriendo, qué lo mantiene y qué necesitáis ahora. Ordenamos prioridades y acordamos un plan realista. Normalmente salís con más claridad y con algunas pautas iniciales para empezar a notar cambios.
¿Cómo sabemos si “esto es para terapia” o es algo normal de la edad?
Cuando el malestar se mantiene en el tiempo, interfiere en el colegio o instituto, el sueño, las relaciones o la convivencia, suele ser buena idea pedir orientación. A veces es parte del desarrollo, y otras veces se ha instalado un patrón que conviene ordenar cuanto antes.
¿Tiene que participar mi hijo en las sesiones desde el principio?
Depende del caso. A veces es útil empezar con una sesión con la familia para entender el contexto y dar pautas iniciales. Otras veces conviene que el niño o adolescente tenga su propio espacio online desde el inicio. En la llamada inicial os orientamos sobre el mejor punto de partida.
¿Y si mi hijo no quiere venir o dice que “no le pasa nada”?
Es frecuente, sobre todo en adolescencia. No forzamos. Os ayudamos a plantearlo de una manera que reduzca resistencia y, si hace falta, empezamos trabajando con vosotros para mejorar la situación en casa y abrir camino.
¿Qué papel tenemos las familias en el proceso?
Sois parte importante. Según el caso, haremos sesiones con el niño o adolescente, con la familia o combinadas. La idea es que haya coherencia entre lo que se trabaja en sesión y lo que ocurre en el día a día, sin culpabilizar a nadie.
¿Cuánto suele durar el acompañamiento?
No hay un único tiempo. Depende del motivo de consulta y de los objetivos. Al principio definimos un foco de trabajo y revisamos avances periódicamente para ajustar el plan y la frecuencia.
¿Cómo es la primera sesión y qué podemos esperar?
La primera sesión sirve para entender qué está ocurriendo, qué lo mantiene y qué necesitáis ahora. Ordenamos prioridades y acordamos un plan realista. Normalmente salís con más claridad y con algunas pautas iniciales para empezar a notar cambios.
Si te apetece, damos el primer paso
Si te apetece, damos el primer paso
Podemos empezar por una llamada breve para orientarte y que no tengas que decidirlo todo ahora.