Cómo volver de vacaciones sin exigirte volver perfecto
La trampa de querer reorganizar toda tu vida en Septiembre
“Este año sí”
Cuando el autocuidado se convierte en autoexigencia
La pregunta que quizá importe al volver de vacaciones
Volver poco a poco también cuenta
- Nuevo curso
- Nuevas rutinas
- Nueva versión de ti
El problema de empezar desde la deuda
- Debería cuidarme más.
- Debería comer mejor.
- Debería trabajar con más foco.
- Debería estar más tranquilo.
- Debería tener más paciencia.
- Debería aprovechar mejor el tiempo.
Y la palabra “debería” tiene algo particular: rara vez invita. Casi siempre empuja.
Puede parecer motivación, pero muchas veces genera culpa.
El riesgo es que empieces a tratarte como un proyecto defectuoso que necesita ser corregido. Como si tu valor dependiera de cumplir una lista cada vez más larga de mejoras personales.
Desde ahí, incluso los hábitos saludables pueden volverse duros.
Hacer ejercicio deja de ser una forma de cuidar el cuerpo y se convierte en una prueba de disciplina.
Descansar deja de ser una necesidad y se convierte en algo que tienes que ganarte.
Organizarte deja de ayudarte a vivir con más claridad y empieza a funcionar como una exigencia de control.
Y entonces, cuando no llegas, no solo te frustras.
Te atacas.
No tienes que convertirte en otra persona
- Más organizado.
- Más disciplinado.
- Más tranquilo.
- Más constante.
- Tu salud.
- Tus relaciones.
- Tu descanso.
- Tu trabajo.
- Tu tiempo.
- Tu forma de tratarte.
Una pregunta para llevarte
Si tus objetivos se han convertido en otra forma de exigirte
Silvia Merino Vicente
Psicóloga General Sanitaria
Especialista en ansiedad, autoestima y regulación emocional en adultos y adolescentes
www.logopsico.es
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